GAUCHER CONTROL

 

¿Qué tipos de pruebas del control del tratamiento se requieren?

 

Los médicos recomiendan habitualmente realizar análisis de sangre y orina de rutina para controlar los recuentos de células sanguíneas y para detectar cualquier posible efecto secundario, así como pruebas para controlar el tamaño del hígado y/o bazo y del estado óseo.

 

¿Cómo se controla el tamaño del hígado y/o del bazo?


La mejor manera de controlar el tamaño del hígado y/o del bazo es mediante imágenes obtenidas por métodos tridimensionales, como la Tomografía Axial Computada (TAC) o la Resonancia Magnética (RMI).  Estos métodos permiten visualizar muchos de los cambios orgánicos asociados con la enfermedad.

 

¿Cómo se controlan los cambios óseos?

 

Los cambios óseos se controlan mediante radiografías comunes, aunque pueden emplearse otros métodos más sofisticados: Densitometrías Óseas totales y parciales, Resonancia Magnética, Cámara Gamma, Centellogramas.

 

¿Con qué frecuencia deben realizarse estos controles?

 

Su médico decidirá con que frecuencia realizar estos controles.   Es recomendable controlar más frecuentemente cuando se realicen ajustes en la dosificación del tratamiento.

 

 


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Publicación del Sitio Oct-1999 - Ultima Modif. Dic-2003