GAUCHER CONTROL
Los médicos recomiendan habitualmente realizar análisis de sangre y orina de rutina para controlar los recuentos de células sanguíneas y para detectar cualquier posible efecto secundario, así como pruebas para controlar el tamaño del hígado y/o bazo y del estado óseo.
La mejor manera de controlar el
tamaño del hígado y/o del bazo es mediante imágenes obtenidas por métodos
tridimensionales, como la Tomografía Axial Computada (TAC) o la Resonancia
Magnética (RMI). Estos métodos permiten visualizar muchos de los cambios
orgánicos asociados con la enfermedad.
Los cambios óseos se controlan mediante radiografías comunes, aunque pueden emplearse otros métodos más sofisticados: Densitometrías Óseas totales y parciales, Resonancia Magnética, Cámara Gamma, Centellogramas.
Su médico decidirá con que frecuencia realizar estos controles. Es recomendable controlar más frecuentemente cuando se realicen ajustes en la dosificación del tratamiento.